Reprocesar aquello que el cerebro no ha podido integrar.
Desarrollado por Francine Shapiro, el EMDR se basa en el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI): algunas experiencias, cuando superan nuestra capacidad de adaptación, pueden quedar insuficientemente procesadas y continuar reactivándose en el presente.El EMDR busca favorecer la reanudación de este proceso de procesamiento, para que la experiencia pueda integrarse de una manera más adaptativa: el recuerdo permanece, pero ya no se vive con la misma intensidad en el presente.
¿Cómo se desarrolla una sesión?
1.
Historia y planificación
Exploramos tu historia, tus dificultades actuales y definimos juntos las experiencias sobre las que vamos a trabajar.
2.
Preparación
Creamos un entorno seguro y desarrollamos juntos los recursos necesarios para abordar el reprocesamiento a tu propio ritmo.
3.
Evaluación
Identificamos con precisión la experiencia objetivo, las creencias, emociones y sensaciones corporales asociadas a ella.
4.
Desensibilización y reprocesamiento
Trabajamos sobre la información que no ha podido integrarse suficientemente, favoreciendo su reprocesamiento y la disminución de su impacto emocional.
5.
Instalación
Reforzamos e integramos una percepción de ti más adaptativa en relación con la experiencia reprocesada.
6.
Escaneo corporal
Escuchamos el cuerpo para comprobar si permanece alguna tensión o sensación perturbadora asociada a la experiencia.
7.
Cierre
Finalizamos la sesión asegurándonos de que recuperas un estado suficientemente estable, tanto si el reprocesamiento se ha completado como si debe continuar.
8.
Reevaluación
Observamos juntos qué ha evolucionado desde la sesión anterior y definimos cómo continuar el trabajo.
Un enfoque suave y estructurado, adaptado a tu ritmo.